Prueba ideas a través de experimentos y observación; construye sobre esas que pasaron la prueba y rechaza las que fallaron. Sigue la evidencia a donde sea que te conduzca, y cuestiona todo. Acepta estos términos, y el cosmos será tuyo.

-Neil deGrasse Tyson

La voz de Carl Sagan sobrepuesta en la imagen de unas olas atronadoras es el primer estímulo audiovisual que recibimos de Cosmos: A Spacetime Odyssey, la secuela de la oda a la humanidad que fue Cosmos: A Personal Voyage. La voz del astrofísico Neil deGrasse Tyson emerge desde el risco donde Sagan nos hablaba de las maravillas del universo como un amigo contándonos un secreto, y de inmediato uno se percata de la excelente decisión que fue elegirlo como el nuevo presentador de la serie.

Standing Up in the Milky Way arranca sin más preámbulos a poner en marcha la versión renovada de la “nave de la imaginación”, que luce ya no como el diente de león de Sagan, sino como un cruce entre un Firespray-31 de Star Wars y una prístina nave de Star Trek. Para los que ya vimos la serie anterior, el recorrido inicial lo sabemos casi de memoria y el primer segmento del capítulo parece un remake del primero de A Personal Voyage. Lo cual es normal y era de esperarse; es un nuevo inicio para una nueva generación. Pero para aquellos ansiosos de ver material novedoso que lleve más allá la expansión mental que provocaba la serie original, puede ser algo decepcionante.

Pero eso no quiere decir que no haya sorpresas. Si bien el guion y las palabras pronunciadas por Tyson son a momentos idénticas a las de Sagan hace 34 años, los visuales permiten degustar los paisajes alienígenas y las maravillas del cosmos de manera bastante satisfactoria. También hay temas de añadidura propios de la era cuántica,  que era de lo más esperado: la clásica visión a escala de nuestro hogar en el cosmos, pero más allá de la galaxia, de la nube planetesimal de Oort-Öpik, de los cúmulos y supercúmulos, y del universo observable hasta un hipotético multiverso. Se ahonda muy poco en todo esto, pero la mención se agradece, al menos.

Actualmente hay multitud de series documentales, como Trough the Wormhole, que dejan a este reboot de Cosmos viéndose como la escuela primaria. Pero es parte del motivo de la serie; transmitir el conocimiento a toda la población (por ello el lenguaje accesible y el hecho de que estén transmitiéndola en canales mainstream como Fox) y no solo a aquellos aficionados a televisar canales educativos (que de todos modos están inundados con pseudociencias, como el History Channel y su Ancient Aliens).

Otra tradición vuelve: las anécdotas de gente que cambió el mundo con sus ideas y su repercusión en la actualidad. Se nos es mostrada la historia de Giordano Bruno, un fraile dominicano del siglo XVI que proponía que el nuestro era un universo infinito, con una cantidad infinita de mundos y civilizaciones. Es en este segmento que uno se percata que este Cosmos es más agresivo para con la religión y lo será de seguro para con las pseudociencias: “¡Su Dios es demasiado pequeño!” profiere Bruno a sus detractores. La Inquisición es animada de manera villanesca y la narración de Tyson hace hincapié en sus tendencias represoras y en el control orwelliano del pensamiento. Si bien muchos verán de qué quejarse en este aspecto, desde mi punto de vista es aplaudible que un programa de televisión con intenciones de llegar a toda la población tenga un punto de vista científico honesto y firme al respecto y no adopte el irritante cliché hipócrita/espejismo de la armonía entre ciencia y fe que se ha venido predicando en la cultura popular desde hace unos años.

¿Y en cuanto a Cosmos no el documental, sino la obra de arte, qué hay? A diferencia del Cosmos original, donde se hacían representaciones live action de las historias narradas, aquí las secuencias son animadas. Y las animaciones son excelentes; quizá el único detalle a corregir es que a ratos parece más un vídeo educativo de YouTube que un documental para la televisión, pero las secuencias son efectivas (o terriblemente cheesy). La banda sonora de Alan Silvestri es bonita pero no evoca la magia de la original de Vangelis y uno desea que al menos algunos leitmotivs hayan sido conservados.

Al final del episodio y nuevamente en el legendario risco, Neil nos habla sobre Carl Sagan y se le hace un homenaje bastante emotivo. Se nos son mostradas grabaciones inéditas de él junto con su esposa Ann Druyan (pluma de la cual salió este episodio), se nos habla de sus obras y sus esfuerzos para divulgar el pensamiento científico al máximo público posible. Si bien puede parecer algo idólatra, el mítico divulgador tiene este espacio en el episodio bien merecido. Él motivó y seguirá motivando a muchas mentes brillantes a dedicar su vida al progreso de la especie, y está de más mencionar que sin él, esta reseña no existiría.

A excepción del segmento de Bruno, el episodio es un remake abreviado del primero de la serie anterior. El contenido se ve algo afectado por el recorte de 20 minutos con respecto a la duración de los episodios de A Personal Voyage (aunque esto le da un formato más comercial y accesible). Neil deGrasse Tyson es un excelente presentador; Su estilo es amigable, sutilmente cómico al igual que su predecesor y tiene un toque de badass (como su porte de gafas oscuras a la Horatio Caine para contemplar el Big Bang). En A Spacetime Odyssey, el viaje apenas comienza y lo mejor está por venir.

Cosmos: A Spacetime Odyssey se estrenó el domingo en Estados Unidos y llegará hoy por la noche a las pantallas de Latinoamérica.

Cosmos: A Spacetime Odyssey - Crítica del 1x01 - Standing Up in the Milky Way
Calificación del episodio8
Positivo
  • Visuales cinematográficos.
  • Accesible (misión cumplida).
  • Firme postura científica.
Negativo
  • Exceso de animaciones.
  • Falta ahondar en temas.
  • Se siente muy corta.
8Nota Final
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Sobre El Autor

Zamuthustra

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